Del sentido común y las velas de colores


(Este post original está en http://www.auryn.org)

Llevo tiempo meditando sobre hacer un artículo así, y he llegado a la conclusión que aquellos que se ofendan, es porque se ven reflejados en él, y eso a mí no me concierne. Siento si alguien se enfada, pero que conste, que yo critico tanto personas como corrientes de todo tipo, no me centro en ninguna en particular.

Pongamos esta situación. Un lugar cualquiera de Europa, año 1600. Una hechicera/bruja/médico/partera/alcahueta/mujer pagana entra en una supuesta tienda esotérica imaginaria.
-A ver, quiero: dos velas rosas, un saquito de incienso (de este árabe que cuesta una pasta y que es imposible encontrar en Europa en el siglo XVII), un cáliz de plata, sí, ese con el pentáculo, (para que me pillen bien rápido cuando la inquisición llegue a mi casa), una varita calibrada por un maestro de Reiki, y, mmm…, si tienes, ponme también cuatro cordeles de seda roja…hoy me sobra el dinero y la seda está barata, lo chino ya ha bajado de precio desde que Colón descubrió América…
-Oh, espere, acaba de llegar una remesa de Fluorita desde Taiwán. ¿Le pongo dos piedras?
-Sí, pagaré con VISA del Medievo.

Otra situación: la Galia, año 90 AC. Una familia/tribu gala se dispone a hacer un ritual:
-Oye, Artius, ¿por qué celebramos esto que se llama Yule?
-No lo sé, lo pone en un tratado que dice que nosotros celebramos esa fiesta, aunque es un poco raro, porque por el nombre parece nórdica o germánica, y no sé qué pasa con el ganado ese tal Yule.
-Bueno, si lo pone en este tratado, es que es verdad.
-Empecemos, pues… ¡Oh, Dagda…!
-Dagda, ¿quién es este?
-Un dios al que adoramos… bueno, nosotros no, unos vecinos nuestros.
-¿Es curioso no? ¿Por qué lo llamas, si no lo conocemos?
-Lo pone en el tratado.
-Ah perdón, sigue.
-Oh Dagda, Brigantia, Cernunnos, Lugh, Cerridwen, Morrighan os entregamos estas patatas…
-Primero, ¿qué es toda esta gente? Y segundo, ¿qué son las patatas?
-Esta gente es una lista de dioses en los que teóricamente creemos.
-¿Y qué hacen?
-Son dioses de la muerte, del Sol, otro de la Muerte, uno de la Luz…
-Con dos dioses nos basta creo, esta vez no tiene mucho sentido llamar a tanta gente, ¿no?
-Sí, creo que será más práctico si tacho estos cuatro. Y la patata ésta es por lo visto una verdura muy lejana.
-¿Y qué sentido tiene entregarle patatas a este tal Dagda?
-La verdad, no lo sé. Dice aquí que para llegar a ese estado de tránsito extrapersonal con la deidad hay que ofrecer un símbolo de la fertilidad para así reconocer su poder y llevar a cabo un ciclo de no sé qué, aunque después se discute a sí mismo y habla sobre la antropología de unos “celtas”.
-Vaya, y yo que quería dar las gracias por la cosecha…

No pretendo ser muy ofensiva, pero el sentido común pone sus propios límites. El paganismo (y considero que el Neopaganismo también) es una religión, o más aún, una forma de vida. Como en toda forma de vida, lo práctico es más lógico y fácil. Entonces, ¿qué interés tenemos en ponernos todas esas trabas?

Tanto en el ejemplo de la bruja como en el de los galos yo veo varios defectos:

-No cuestionar lo que nos dicen: la bruja compra y compra cosas que se le exigen desde arriba sin cuestionarlas, como los galos, confiando en la autoridad que se le ha dado a un escritor, que no deja de ser un individuo con su visión objetiva de las cosas. Eso hace que estemos siguiendo una opinión, que puede ser cierta o no. y en ese error caemos todos: si lo pone en un libro es verdad. Pues la mayoría de veces, es mentira, lo siento mucho. En sendas que dicen seguir tradiciones antiguas, las faltas garrafales como estas a menudo se pasan de largo, y es una pena, porque lo que teóricamente intentamos, es llegar al mismo punto al que se llegó en la antigüedad. Con esto no digo que no tengamos que adaptar lo que sabemos y hemos encontrado a aquello en lo que creemos, pero hagámoslo con cierta lógica.

-No ser práctico. La mayoría de paganos (me incluyo), tenemos un defecto que hce que a menudo caigamos en la más profunda estupidez: nos olvidamos de que la religión (y la cultura) se lleva dentro, y que no hay que forzarla con un calzador grabado con triskeles, sino que tiene que naturalizarse con nosotros mismos. Forzarse a celebrar cosas que para uno no tienen sentido, o a venerar cosas que no conocemos, como en el caso de los galos, no hace que seamos más paganos, sino que hace que veamos la religión como algo distante y artificial, como “de fin de semana”. Cuando dudo del pragmatismo de algo, me pregunto: ¿en serio crees que esto lo hacían X? Si eso es posible, hay un punto a favor. Si la respuesta es ridícula, sólo haría que gastara tiempo, dinero, e imaginación.

-No ser coherente: todo lo anteriormente dicho tiene una respuesta: lo hago porque me sale del moño. Bien, me alegro de que sepas lo que haces, y que seas consciente de tus actos. Si ese es tu caso, entonces eres coherente. Si dices, “hey, yo ya sé que las brujas de la Edad Media no usaban Mirra ni velas rosas para llamar al amor, pero a mí me funciona”, entonces de acuerdo, pero uno tiene que poder justificar aquello que hace, y ser coherente con ello. Si usas velas rosas, me parece bien, pero admite por lo menos que no las usaban los sacerdotes egipcios, porque engañarte no te hará más feliz.

-Darle constantemente explicaciones metafísicas a lo que hacemos: ¿de verdad hay alguien que se crea que los galos del siglo I AC se preguntaban el por qué de lo que creían y las concesiones metafísicas y antropológicas de sus creencias? Es curioso que yo me queje de esto, porque tengo un foro sobre reconstruccionismo en el que se debate todo lo relacionado con los celtas, en ámbitos metafísicos y antropológicos, pero yo creo que ese es mi rol en este caso. Y no todo el mundo necesita el mismo rol para practicar una religión. ¿Tengo que recordaros que para creer en algo sólo es necesario creerlo y saber por qué lo crees? A veces damos demasiadas vueltas a cosas que son naturales, como uno mismo.

Bueno, esta es mi crítica a todo el paganismo (sea reconstruccionista, recreacionista, Neopagano, feliz, infeliz…), y a todos los paganos, espero que os hayáis reído mucho, y espero vuestras críticas y hechizos de atadura con cordeles de satén negro para la ocasión.